| Sinopsis: | Qué lindos son los gusanitos, con sus cuerpecitos rechonchos y sus cientos de pequeños pies revoloteando en el suelo, por no hablar de ese magnífico tacto del que son característicos. Por si esto fuera poco, cuando mueren de una forma cruel, sus entrañas desparramadas por todas partes producen en nosotros cierta felicidad momentánea, que nos induce a querer ver más gusanitos muertos. Por supuesto, todo esto sería una atrocidad si no estuviéramos en un contexto imaginario, donde ningún ser vivo sufre más de lo necesario. Ese mundo imaginario se llama "Worms", y está plagado (nunca mejor dicho) de entrañable bichitos, los cuáles nos harán pasar un rato muy agradable hasta que su vida acabe... Es una pena, porque sí la vida de una lombriz no es muy corta, mucho más corta lo es si recibe el impacto de un misil teledirigido o si una oveja saltarina explota delante de sus ojos. |